Existe Dios? Existencia de Dios: preguntas, argumentos y testimonios

28Mar/100

¿QUÉ PASÓ CON LA SÁBANA SANTA Y EL CARBONO-14?

¿QUÉ PASÓ CON LA SÁBANA SANTA Y EL CARBONO-14?

En orden a la fe, nada. La fe sigue igual. Nuestra fe no se basa en la Sábana Santa, sino en el Evangelio. La Sábana Santa es una reliquia que puede ayudar a la fe, pero que no la condiciona.

El resultado del carbono-14, que data la Sábana Santa entre 1260 y 1390, ha despertado un gran interrogante, dado el valor que se concede a esta prueba, y ha sido algo inesperado para los que sostenemos la autenticidad de la Sábana Santa. Pero no es algo definitivo e indiscutible. No se pueden ignorar todas las anteriores investigaciones que confirman que el lienzo de lino que hoy se conserva en Turín es el mismo que cubrió el cadáver de Jesucristo en el sepulcro. El análisis del carbono-14 no puede invalidar todas las anteriores investigaciones en los campos de la historia, la medicina, la palinología, la numismática, la arqueología, la bioquímica, etc. Si la prueba del carbono-14 no concuerda con las anteriores investigaciones, hay que buscar el porqué. Otros investigadores de la Sábana Santa seguirán trabajando para averiguar las razones que han llevado a estos resultados que discrepan de las investigaciones antes realizadas.

Primero, dos palabras sobre lo que es el carbono-14.

Todos los seres vivos estamos formados a base de carbono. La química orgánica es la química del carbono. El carbono más abundante en los seres vivos es el carbono-12. Pero todos los se­res vivos tienen una pequeña cantidad de carbono-14, que tiene dos neutrones más y es radiacti­vo. Mientras está vivo, el carbono-14 permanece constante, porque lo que se pierde se repone. Pero al morir, el carbono-14 ya no se repone, y con el paso del tiempo va disminuyendo. Así, por la cantidad de carbono-14 que queda en la muestra ana­lizada, se puede saber cuántos años hace que mu­rió el ser vivo cuya muestra se analiza.

Pero para que el análisis del carbono-14 sea fiable hace falta que la muestra analizada haya es­tado muy bien guardada, para que el carbono no esté alterado. Por eso, el análisis del carbono-14 ha sido válido en los restos de san Pedro, que han estado dos mil años encerrados en un nicho; o en los papiros de Qumran que han estado dos mil años escondidos en unas cuevas del mar Muerto. La Sábana Santa ha sufrido a lo largo de la Historia una serie de avatares que han alterado el carbono-14.

Según Roberto Gallino, profesor de la Univer­sidad de Turín, (1) al haber estado la Sábana Santa expuesta al aire libre, sin cristal, durante siglos, ha podido acumular gran cantidad de materia orgánica, polen, etc., que ha alterado la proporción de carbono-14. Lo mismo ocurrió con la carbo­nización del tejido en el incendio de Chambéry en 1532.

Lo mismo dice el profesor Manuel Valdés Ruiz en su conferencia del 7 de febrero de 1989 en la Real Academia de Medicina. (3)

Pero, sobre todo, el carbono-14 ha podido alterarse con la radiación que grabó la imagen y ha sido detectada por los científicos de la NASA ame ricana, y explicada por el profesor Eberhart Lind­ner, catedrático de Química Técnica en la Uni­versidad alemana de Karlsruhe, en el Congreso Científico Internacional de París sobre la Sábana Santa, los días 7 y 8 de setiembre de 1989. (4)

Según un informe del profesor Luciano Pec­chiai, director del Centro de Eubiótica Humana de Milán, publicado en el periódico Il Giornale, del 26 de octubre de 1988, la radiación, detectada por la NASA, ha podido rejuvenecer radiactiva­mente el lino del tejido en 1300 años. Es decir, la Sábana Santa puede ser contemporánea de Cristo.

Lo mismo opinan Jesús Amado Moya, cate­drático de Física y Química, en su trabajo titulado «La Sábana Santa y el carbono-14», (6) y el doctor ingeniero Manuel Ordeig al final de su trabajo « La Sábana Santa y los análisis del carbono-14 ». (7) Lo mismo mantienen el doctor Francisco de Asís Bosch Ariño, catedrático de Química Analíti­ca en La prueba del carbono-14 y la Sábana Santa, y el doctor en Ciencias Físicas don Ricardo Salcedo, que ha trabajado veinte años en Estados Uni­dos, donde ha sacado varias patentes, en su traba­jo, La Sábana Santa, ¿es correcta su datación por medio del carbono-14? ; lo mismo afirma el ingeniero don Francisco Javier Mora en Cataluña Cristiana del 8 de octubre de 1992, y el doctor ingeniero J. Munarriz en La Vanguardia de Barcelo­na del 31 de enero de 1988, etcétera.

En la misma línea está el doctor Baima Bo­llone, catedrático de Medicina Legal en la Uni­versidad de Turín, en su trabajo «Yo no creo que sea un fraude».(8) Lo mismo, el profesor alemán Werner Bulst, catedrático de la Universidad de Frankfurt y experto en el test del radiocarbono, en su trabajo «El sudario no es una falsificación».(9) El profesor Thomas Philips, del Labora­torio de Física de Alta Energía de la Universidad de Harvard, en la revista científica Nature tam­bién afirma que la radiación detectada por la NASA ha podido rejuvenecer radiactivamente el tejido. (10) Lo mismo, el doctor Manuel Arvesú de Miami, en su trabajo La Sábana Santa de Turín y la prueba del carbono-14.

El mismo doctor Williard Frank Libby, de la Universidad de Chicago, que recibió el Premio Nobel en 1960 por haber descubierto el método del carbono-14, considera que este método no se puede aplicar a la Sábana Santa. Dice: «Existen fuentes radiactivas que han recargado el carbono­14 de la Sábana Santa», por lo tanto la han rejuvenecido. (11)

El doctor Michael Tite, director del Laboratorio de Investigación del Museo Británico y coor­dinador de los análisis de la Sábana Santa, reconoce un posible aumento del carbono-14 del lino si éste ha recibido un bombardeo de neutrones. (12) Incluso se ha publicado una carta suya del 14 de setiembre de 1989 al profesor Gonella, catedrático de Física en el Politécnico de Turín y asesor científico del arzobispo de Turín, en la que pide perdón por haber sido causa de que los medios de información hayan desorientado a la opinión pública diciendo que la Sábana Santa es falsa. (13)

Y el doctor Robert Hedges, director del Labo­ratorio de la Universidad de Oxford (uno de los que ha efectuado el análisis del carbono-14), afir ma que si la Sábana Santa ha recibido la descarga de neutrones de la que habla la NASA, la datación por el carbono-14 quedaría invalidada. (14)

Por todo esto, en el Congreso Científico Inter­nacional sobre la Sábana Santa, que ha congrega­do a trescientos (15) especialistas en el tema, cele brado en París los días 7 y 8 de setiembre de 1989, se ha rechazado la datación del carbono-14 que afirmaba que la Sábana Santa era de la Edad Media. (16)

Por cierto que cuando Jackson, de la NASA americana, al final de su ponencia en este congre­so, dijo que la radiación que grabó la imagen tuvo que producirse en el momento de la resurrección de Cristo, una clamorosa ovación estremeció la sala. (17)

El trabajo de los laboratorios analistas del carbono-14 se ha limitado a datar la fecha según la proporción de este carbono, sin tener en cuenta los avatares por los que ha pasado cada muestra analizada, pues se trató de una «prueba ciega»: a cada laboratorio se le entregaron tres muestras sin identificar, una verdadera y dos falsas.

Sin embargo hay muchas investigaciones que confirman la autenticidad de la Sábana Santa. ¿Qué opinión seguimos? Voy a dar veintiséis razones para demostrar que la Sábana Santa no puede ser del siglo XIV.

1. En mayo de 1989 se ha celebrado en Bolonia (Italia) un Congreso sobre la Sábana Santa. Allí ha quedado claro que la Sábana Santa no puede ser del siglo xiv, pues aparece antes del si­glo XIII en la iconografía cristiana. (18)

2. Ian Wilson, catedrático de Historia de la Universidad de Oxford, en su libro sobre la Sába­na Santa publica una fotografía de un cáliz de plata siríaco del siglo VI que se conserva en el Mu­seo del Louvre de París con una grabación del ros­tro de la Sábana Santa.

3. El profesor Gino Zaninotto, especialista en Lenguas Clásicas y Orientales de la Universidad de Roma, ha descubierto en los Archivos del Vaticano (19) el manuscrito griego de un sermón del archidiácono Gregorio de Santa Sofía, en Constantinopla, del 16 de agosto del año 944, día que llegó la Sábana Santa de Edesa a Constantinopla. (20) En el sermón se describe la Sábana Santa entera. (21)

4. En la Biblioteca Nacional de Madrid (vitrina 26, 2, folio 131, r) se puede ver una miniatura de Skylitres (1081-1118) que reproduce la escena del emperador Lecapeno (920-944) besando la Sábana Santa que llegaba de Edesa, antes de subir al trono su hijo Constantino VII. Allí se ve el mandylion extendido, con las dimensiones de la Sábana Santa. El emperador besa la parte de la cabeza y otra persona está sosteniendo el resto de la sábana, que tiene cuatro metros y medio de larga. (22)

5. Roberto de Clary afirma haber visto la Sá­bana Santa en Constantinopla antes del saqueo de 1204. (23) ¿Cómo podría ser el lino del siglo XIV?

6. El mismo Ian Wilson (24) identifica la Sába­na Santa de Turín con el mandylion que se vene­raba en Edesa hasta el año 944, en que fue trasla dado a Constantinopla, donde se exponía á la veneración de los fieles, todos los viernes, en la iglesia de Santa María de Blaquerna, y que Otto de la Roche se trajo a Francia, según Roberto de Clary, cronista de la Cuarta Cruzada. (25)

7. Sobre este hecho se conserva una carta fechada el 1 de agosto de 1205, escrita por Teodoro Ángel Comneno, nieto de Isaac II, emperador de Constantinopla durante el saqueo de los cruzados. Esta carta va dirigida al papa Inocencio III, organizador de la Cuarta Cruzada. En ella se que­ja del latrocinio de los cruzados y pide que sea de­vuelta la Sábana Santa a Constantinopla. (26)

8. Existe una carta del año 1095, escrita por el emperador bizantino Alejo I Comneno (1081­1118) a su amigo Roberto de Frisia, conde de Flemings, en la que refiere que en Constantinopla se conservaba el lienzo de lino que estaba en el se­pulcro de Cristo después de la resurrección. (27)

9. Se conserva también una lista de las reli­quias del palacio imperial de Constantinopla, he­cha en 1201 por Nicolás Mesarites, donde se in cluye la Sábana Santa.(28) También aparece la Sábana Santa en el catálogo dé reliquias del pala­cio imperial de Constantinopla que hizo el monje de Thingeyrar en el año 1157. (29) ¿Cómo puede ser el lino del siglo XIV si la reliquia está en una lista del siglo XII?

10. La trayectoria de Edesa a Constantinopla está confirmada por el hecho de que Max Frei, pa­linólogo de la Interpol y director del laboratorio de investigaciones de la policía de Zurich, ha en­contrado en la Sábana Santa gran cantidad de polen de plantas exclusivas de Edesa y Constanti­nopla. ¿Cómo se explica este polen microscópico en un tejido medieval falsificado en Francia, cuando nadie había visto el polen porque el mi­croscopio no se conoció hasta el siglo XVII?

11. El mismo Max Frei ha encontrado en la Sábana Santa gran cantidad de polen de plantas exclusivas de Palestina desaparecidas después del siglo I, y que se encuentra hoy en estratos sedi­mentarios de Palestina del siglo I. ¿Cómo va a ser el lino de la Edad Media si tiene polen del siglo I? Max Frei afirma: «Para mí es algo indiscutible que la Sábana Santa estuvo en Palestina en el si­glo I.» Todo esto consta en las actas del Congreso de Sindonología celebrado en Bolonia del 27 a129 de noviembre de 1981. (30)

En la misma línea están el profesor Danin de Jerusalén, que ha explorado durante veinte años los desiertos de Israel y el Sinaí, y el profesor Ho rowitz, de Tel-Aviv, el principal palinólogo de Israel. (31)

12. En el Centro de Sindonología de Turín se encuentran cartas autógrafas de los cardenales Binet y Mathieu, arzobispos de Besançon, que confirman la presencia de la Sábana Santa en la ciudad en los primeros días del siglo XIII. (32) ¿Cómo el lino del tejido va a ser del siglo xiv?

13. El padre Francisco Filas, S. J., de la Uni­versidad Loyola de Chicago, con los modernos aparatos de ampliación ha descubierto en el ojo de la Sábana Santa huellas de una moneda. Los judíos de la época las ponían sobre los ojos para mantener los párpados cerrados. En esta moneda se distingue perfectamente el dibujo de un bastón de mando y las letras U CAI, que son la última de Tiberiou y las primeras de Caisaros. Significan: «... de Tiberio César.» Esta moneda está en los ca­tálogos de los numismáticos, y es un leptón acu­ñado por Poncio Pilatos, que circuló en Palestina entre los años 26 y 36 de nuestra era. Los trabajos del padre Filas han sido publicados en la revista Sindon de investigación científica sobre la Sábana Santa. ¿Cómo se pudo hacer en la Edad Media esta marca que no se aprecia a simple vista? Ni si­quiera se ve con un microscopio normal. Es nece­sario un microscopio electrónico. (33)

14. El doctor Kindler, director del Museo de Ha-arez (Tel-Aviv), afirma que se ha encontrado, junto al mar Muerto, un esqueleto con monedas en las órbitas. (34)

Mario Moroni ha encontrado monedas en ca­laveras del cementerio hebreo de Jericó.

15. En los omóplatos de la imagen de la Sábana Santa se advierten unas escoriaciones que hacen suponer que Cristo llevó sobre ellos el palo horizontal, como hoy generalmente opinan los autores. Esto es impensable en un falsificador medieval, pues todo el arte de aquel tiempo pre­sentaba a Jesús cargando con la cruz entera. (35)

16. El doctor Tamburelli, profesor de Elec­trónica de la Universidad de Turín, con ayuda de una computadora a la que se informa de lo que es sangre humana y luego se le manda que muestre todo lo que es sangre en el rostro de Cristo, ha descubierto en el rostro de la Sábana Santa hili­llos capilares de sangre que no se ven a simple vis­ta, procedentes del sudor de sangre de Getsemaní. Por eso afirma Tamburelli: «Hay que excluir defi­nitivamente la posibilidad de toda intervención manual en la formación de la imagen de la Sába­na Santa». (36)

17. Expertos en técnicas de tejidos afirman que el tejido de la Sábana Santa no puede ser dé la Francia medieval. Así lo afirman el profesor Gilberto Raes y su equipo del Laboratorio de In­vestigación Textil de la Universidad de Gante (Bélgica). (37)

18. El profesor Gabriel Vial, secretario técni­co del Centro Internacional de Estudios de Tejidos Antiguos, uno de los expertos en tejidos dé más experiencia del mundo, afirma: «Jamás he visto un tejido europeo como la Sábana Santa. Por otra parte, se han encontrado tejidos siríacos del siglo I de la misma estructura que la Sábana Santa.» (38)

19. El doctor Héctor Morano, director del Centro de Microscopia Electrónica del hospital de San Andrés de Vercelli, en su comunicación al Segundo Congreso Internacional de Sindonología demostró que la tela de la Sábana Santa tiene una antigüedad de dos mil años, al compararla mediante el microscopio electrónico con tejidos egipcios de antigüedad conocida.

20. Entre hilo e hilo de la Sábana Santa no hay grumos de pintura. (39) ¿Quién pudo en la Edad Media, cuando no había microscopio, colorear los hilos sin dejar pintura entre ellos? (40)

21. La imagen está en negativo. Es absurdo pensar que en la Edad Media, antes de inventarse la fotografía, alguien invirtiera el blanco y el negro, por ejemplo, pintando la sangre en blanco y los dientes en negro. ¿Qué dirían sus contempo­ráneos? Ningún pintor pinta para sus espectado­res de quinientos años después.

22. Mientras la imagen está en negativo, la sangre que empapó el tejido está en positivo. Esta distinción es impensable para un medieval, que no conocía la fotografía.

23. El doctor John Heller, del New England Institute (Estados Unidos), y el doctor Baima Bo­llone, catedrático de Medicina Legal en la Universidad de Turín, han demostrado que las manchas de sangre de la Sábana Santa tienen una compo­sición correcta de sangre humana: hemoglobina, hierro, porfirina, proteínas, albúmina, bilirrubina,(41) etc. Incluso han averiguado el grupo sanguíneo. (42) Es AB: el más corriente en Oriente Medio, según me dijo a mí en Logroño el doctor Miguel Ángel González Moreda. En cambio es muy raro en Europa, donde apenas llega al tres por ciento. (43) Es impensable esta precaución de un falsifi­cador en la Francia medieval, pues entonces nada se sabía de los grupos sanguíneos.

24. Según el doctor Rodante, la sangre de las heridas de las manos, pies y corona de espinas ha coagulado como sangre de hombre vivo, mientras que la sangre del costado ha coagulado como sangre de hombre muerto; y es sangre venosa. Esta distinción es impensable en un falsificador del 1300, pues la circulación de la sangre se des­cubrió en el año 1593. (44)

25. En la catedral de Oviedo se conserva el pañolón del que dice el Evangelio que estaba junto a la sábana en el sepulcro de Cristo. Este sudario de Oviedo no tiene imagen, sólo manchas de san­gre. Este pañolón cubrió la cara del cadáver de Cristo en el traslado de la cruz al sepulcro, y ha sido estudiado por un equipo de investigadores es­pañoles; yo tuve la dicha de presentar este trabajo en el Congreso Científico de Cagliari, Italia, cele­brado los días 29 y 30 de abril de 1990, ante unos doscientos congresistas. Este trabajo consiste en encajar las manchas de sangre del sudario de Ovie­do con la cara de la Sábana Santa. El trabajo se llevó a cabo con los aparatos más modernos de investigación: microscopio electrónico, ordenado­ res, aparatos de luz infrarroja y ultravioleta, etcé­tera.

Esta coincidencia de las manchas de sangre sólo se explica si los dos lienzos cubrieron la mis­ma cara. En la catedral de Oviedo se conserva documentación de la apertura de la urna que guar­daba este lienzo, ante el rey Alfonso VI, doña Urraca, el Cid Campeador y varios obispos, el 14 de marzo de 1075. Si el sudario de Oviedo está allí desde el siglo XI, el lino de la Sábana Santa no puede ser del siglo XIV, pues los dos cubrieron la misma cara.

26. Los doctores en Ciencias Físicas de la NASA americana Jackson y Jumper con el anali­zador de imagen VP-8, han logrado una foto en relieve, transformando en altura el relieve de cada punto, pues la intensidad de la quemadura depen­de de la distancia de este punto desde la tela a la piel. (45) No se comprende cómo se pudo hacer esto en la Edad Media sin los aparatos que hoy tene­mos. Afirmar que la Sábana Santa es una falsifi­cación de la Edad Media es como si se dijera que en la Edad Media el hombre había pisado la Luna sin la tecnología de hoy.

Estos interrogantes que la prueba del carbo­no-14 deja sin aclarar deben inclinarnos a mu­chos a mantener nuestra convicción de que la Sá­bana Santa es auténtica.

Las investigaciones de la Sábana Santa no han llegado al final. Como dijo el 13 de octubre de 1988 el cardenal Anastasio Ballestrero, arzobispo de Turín y custodio de la Sábana Santa, en la comunicación de los resultados de la prueba del car­bono-14 (por cierto, antes de conocerse el informe científico sobre la metodología empleada), (46) las investigaciones sobre esta sábana van a seguir. Los que creemos en la autenticidad de la Sá­bana Santa esperamos que estas nuevas investigaciones superen los resultados que ahora han pre­sentado los analistas de la prueba del carbono-14.

Notas:

(1) Cf. Sindon, junio de 1989, p. 71.

(2) Manuel Valdés Ruiz, Anales de la Real Academia de Me­dicina, CVl, 1, Madrid.

(3) Linteum, núm. 2, XII, 1989, p. 5.

(4) Jesús Amado Moya, Estar, núm. 86, febrero de 1989, p.7.

(5) Segundas Jornadas Nacionales sobre la Sábana Santa, Sevilla, noviembre de 1988.

(6) Pierluigi Baima Bollone, 30 Giorni, noviembre de 1988,p.78.

(7) Werner Bulst, Der Sontag, 4 de diciembre de 1988, p.22.

(8) The San Juan Star, Puerto Rico, 16 de febrero de 1989, p.22.

(9) Diario Las Provincias de Valencia, 19 de abril de 1989, p.28.

(10) L. Fossati, «Sindone in attesa di nuove analisi», 2, 2, 8, Studi Cattolici, diciembre de 1989.

(11) Shroud News, núm. 55, octubre de 1989, p. 4, Manly, Australia.

(12) Peter Jennings, «Sindone, carbono crudele», 30 Giorni, núm. 11, noviembre de 1988, p. 76.

(13) Shroud News, núm. 55, octubre de 1989, p. 2, Manly, Australia.

(14) René Laurentin, Le Figaro, 13 de setiembre de 1989, p. 10.

(15) Shroud News, núm. 56, diciembre de 1989, Manly, Australia.

(16) News Letter, julio de 1989, Nueva York.

(17) Manuscrito de la Biblioteca Vaticana, VAT, GR. 511, folios 143-155.

(18) CRC, núm. 257, octubre de 1989.

(19) Shroud News, núm. 55, octubre de 1989, p. 13, Manly, Australia.

(20) Bruno Bonet Eymard, CRC, 15 de abril de 1990 y 11 de marzo de 1991, pp. 6 y 17.

(21) Dorothy Crispino, Sindon, núm. 29, diciembre de 1980, p.25.

(22) lan Wilson, The Turin Shroud, Penguin, Londres, 1979.

(23) Robert de Clary, La conquête de Constantinople: 92­ 50, manuscrito de la Biblioteca Real de Copenhague, Ed. Philippe Lauer, Champion, París, 1924.

(24) Manuel Solé, S. J., La Sábana Santa de Turín, 11, 5.B. c, nota 30, Ed. Mensajero, Bilbao.

(25) Sindon, junio de 1989, p. 116.

(26) A. Heisemberg, Nikolaus Mesarites, Die Palasrevolu­tion des Johannes Komnenos, Würzburg, 1907, p. 316.

(27) Mario Moroni, La Sindone, Storia Scienza, Ed. Cen­trostampa, Turín, 1986, p. 68.

(28) Max Frei, Nuovi pollini della Sindone. La Sindone, scienza i fede, Actas del Congreso de Sindonología, Bolonia, 1983, p. 282.

(29) Werner Bulst, S. J., CRC, núm. 257, octubre de 1989, p. 12.

(30) Sindon, junio de 1989, p. 68.

(31) Giovanni Marches¡, S. J., «Il mistero della Sindone continua», La Civiltá Cattolica, 5 de noviembre de 1988, p.261.

(32) Werner Bulst, S. J., CRC, núm. 257, octubre de 1989, p. 12.

(33) Gaetano Intrigillo, «La Sindone, oggi: retrospectiva doppo la radiodatazione, III», Quaderni Aperti, núm. 5, Tra­ni, 1989.

(34) G. Tamburelli, La Sindone. Storia, Scienza, Ed. Cen­trostampa, Turín, 1989, p. 111. (Sindon, junio de 1989, p. 133.)

(35) Manuel Solé, S. J., La Sábana Santa de Turín, Ed. Mensajero, Bilbao, 1986, 111, 3.

(37) Werner Bulst, S. J., CRC, núm. 257, octubre de 1989, p. 12.

(38) José Luis Carreño, O. S. B., La Señal, IX, 15, Ed. Don Bosco, Pamplona, p. 423.

(39) Juan M. Igartua, S. J., El enigma de la Sábana Santa, Ed. Mensajero, Bilbao, IV, 1.

(40) Bruno Bonet-Eymard, «Le Saint Suaire est authenti­que», CRC, diciembre de 1988, p. 24.

(41) Pier Luigi Baima Bollone, La Sindone. Indagini scien­tifiche, Edizioni Paoline, Roma, 1988.

(42) Catolicismo, enero de 1989, p. 13.

(43) Sebastiano Rodante, La Sicilia, Attualitá, 15 de octubre de 1988, p. 24. Arístides R. Vilanova, Toda la verdad sobre la Sábana Santa de Turín, Ed. Fundación San Pío X, Madrid, I . a , VII, 7.

(44) John P. Jackson, Eric J. Jumper, Actas del Segundo Congreso Internacional de Sindología: La Sábana y la Ciencia, Ed. Paoline, Turín, 1978, p. 163.

(45) Manuel Ordeig, «La Sábana Santa de Turín y los aná­lisis del carbono-14», Segundas Jornadas Nacionales sobre la Sábana Santa, Sevilla, 25 y 26 de noviembre de 1988.

Jorge Loring, S. J. “Motivos para creer”.

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