Existe Dios? Existencia de Dios: preguntas, argumentos y testimonios

20Nov/101

Argumento sobre la existencia de Dios a partir del “carácter espacial” del Universo

Autor: Pablo

En mi libro "Dios, un reto para la razón" expuse seis argumentos sobre la existencia de Dios a partir de la pura razón. En ese libro no se recoge el argumento que ahora expongo, el motivo es su originalidad y el momento tardío en que se me ocurrió, pues ya el libro estaba camino de la imprenta. Ahora me parece oportuno darlo a conocer y, según la crítica que reciba, incluirlo en la siguiente edición del libro.

Paso a exponerlo:

A Dios no se le puede buscar en el Universo por la sencilla razón de que no está en él de modo visible. Cuando a Yuri Gagarin, el primer hombre que salió al espacio, le preguntaron si había visto a Dios contestó: "No lo he visto, Dios no existe". Su raciocinio no difiere del de los ateos que afirman que Dios no existe porque no lo ven. Como era lógico la contestación de Gagarin no tuvo la menor trascendencia: los ateos siguieron siéndolo y los creyentes también. Era una afirmación innecesaria y absurda, que nada aportaba. Un Dios que pudiera ser visto en el Universo no tendría de Dios más que el nombre.

Empezaré mi breve argumentación dejando constancia de que «un espacio infinito», lugar donde esté situado el Universo, no existe. La espacialidad es «propiedad» de la materia. Por ello no se puede separar el todo (Cosmos) de un aspecto del mismo (espacio). Y, también por ello, como el Universo se está expandiendo progresivamente también el espacio se amplía con él, pero este crecimiento está en contradicción con un espacio infinito.

El espacio es limitado. Entonces, ¿qué hay más allá? La respuesta es que no hay más allá. Un más allá de Universo se podrá imaginar, pero en la realidad no existe. De un más allá del Universo nada se puede predicar porque en caso contrario ya sería algo. Por lo tanto, aunque el Universo crezca lo hace sin que exista antes un más allá espacial.

Hecha esta observación sobre el espacio sigamos adelante. Es evidente que de todas las cosas materiales se predica la extensión y la temporalidad. De manera que con toda naturalidad nos preguntamos «donde está» tal o cual cosa. Pero esta pregunta no la podemos hacer si nos referimos al conjunto del Cosmos. El Universo «no está en ninguna parte» ya que nada existe, ni siquiera espacio, donde pueda estar. Pero, al mismo tiempo, no podemos dejar de constatar que es absurdo que ¡el Universo no esté en ningún sitio!

Sigamos adelante, como el Universo ha de estar en algún sitio, y ese sitio no puede ser ni de naturaleza física (ya que agota el espacio), ni tampoco puede ser la nada, pues de la nada nada se puede predicar, nos vemos abocados a afirmar que «ha de estar en Dios». Luego, no es a Dios a quien hay que buscar en el Universo como si a él perteneciera, sino que es al Universo a quien hay que buscar en Dios.

Pero cómo es posible que el Universo pueda estar en Dios si Dios carece de extensión. Tal vez sea preciso recorrer el camino inverso, a saber, no ver como las cosas materiales puedan estar en Dios, sino como un Dios espiritual puede contener el Universo en sí. Partiendo de este nuevo enfoque es preciso recordar que Dios es espíritu y que lo propio de los espíritus es tener ideas. Y éstas carecen de extensión aunque se trate de la misma idea de espacio. En consecuencia todo lo creado tiene, en Dios, un ser puramente ideal.

El espacio y el tiempo no son a prioris de la sensibilidad como pretende Kant, pero si lo son en la mente de Dios. Dios para crear la materia utiliza las ideas de espacio y de tiempo, que pueden alargarse cuanto haga falta, pero que ni Dios mismo puede concebirlos como infinitos porque la idea de tiempo y la de espacio son contradictorias con la idea de infinito.

Estas reflexiones nos llevan a pensar que desde la óptica de Dios que es Espíritu toda la realidad tiene un carácter ideal. Nuestra realidad material no es en Dios más que realidad pensada. Dios al quererme a mí me quiere en un mundo que para Él es pura realidad pensada. Las cosas son ideas de Dios que se comportan, tejas abajo, como entes y las personas son también ideas de Dios que se comportan como entes que tienen conciencia de su propia existencia, aunque no captan su dependencia vital respecto de Dios. Por tanto, lo que para nosotros es realidad autónoma para Dios es objeto de su pensamiento.

Todo yo, cuerpo y alma, soy una idea de Dios consciente de su existencia. Una existencia que puede parecer autónoma, pero que no lo es. Y no lo es tanto porque estemos en las manos de Dios como porque somos realidades ideales, pensadas y queridas por Dios. Mi existencia, que es ideal para Dios, es real para mí. Precisamente por tal motivo el hombre, que no capta tal dependencia, puede considerarse independiente de Dios, aunque no lo es más de lo que una idea lo es respecto a quien la piensa. ¡Esto, evidentemente, es idealismo! Y no puede ser de otra manera, pues si Dios es Espíritu puro, y operari sequitur esse (el obrar sigue al ser), lo que Él hace, desde su perspectiva es ideal, aunque desde la perspectiva de las criaturas se trata de realidades que son "cosas en sí" y que parecen gozar de ser propio. De ahí la pequeñez del hombre ante Dios.

Entonces se me puede preguntar porque he llamado a mi sistema materialismo y no idealismo. La razón hay que buscarla en el lugar en que me encuentro, yo no veo la realidad desde la perspectiva de Dios, sino de la del hombre y, por lo tanto, la del Universo, la materia...Yo me percibo como viviente en un mundo material.

Seguramente otras muchas observaciones y objeciones se pueden hacer a este argumento. Si tiene fortuna otros vendrán detrás y las harán. Yo jamás he oído hablar de ningún argumento que se le asemeje. Dudo de si es concluyente. Pero si con estas palabras he abierto un nuevo horizonte para explorar pienso que el esfuerzo ha valido la pena.

Es absurdo pretender encontrar a Dios en el Universo, si precisamente lo que sucede es todo lo contrario, es el Universo quien está en Dios. Hay una inversión entre el enfoque del astronauta y el enfoque real. En la Escritura Dios pone las cosas en su sitio cuando por boca del Apostol dice que en Él (en Dios) vivimos, nos movemos y

existimos (Act 17,28). Y S. Agustín, sin pretender demostrar la existencia de Dios, en la Cuestión XX en De Loco Dei se expresa de un modo que está muy en consonancia con las ideas que he expuesto y que dice así: Dios no está en ningún lugar. En realidad, lo que está en algún lugar es contenido por él, lo que está contenido en un lugar es cuerpo. Y Dios no es cuerpo. Por lo tanto, no está en un lugar. Con todo, porque es y no está en un lugar, todas las cosas están en Él, más bien que Él en un lugar, y no obstante tampoco están en él de modo que Él sea un lugar. Realmente, el lugar en el espacio es lo que está ocupado por la longitud, latitud y altura del cuerpo, y Dios no es algo semejante. En consecuencia, todas las cosas están en Él y Él no es un lugar.

Sin embargo, se dice abusivamente lugar de Dios al templo de Dios, no porque Él esté contenido allí, sino porque está presente en él. Y esto de nada mejor se entiende que del alma pura1.

1 S. AGUSTÍN. Escritos varios. Ochenta y tres cuestiones diversas. Cuestión veinte: El lugar de Dios. Tomo XL. BAC. Madrid 1995. p. 81.

¿Te gustó este artículo?

¡Suscríbete a nuestro feed RSS!

Comentarios (1) Trackbacks (0)
  1. El Amor y el fenómeno estético existen y la Inteligencia existe aunque nadie los haya podido representar de una manera aceptada por todos.
    La Causa de todo lo anterior y del órden, el equilibrio y la armonía que también podemos apreciar en la Naturaleza y la vida misma, tienen una Causa Primera que aún está más allá de cualquier Inteligencia.
    Las reflexiones que acabo de leer en éste post. tienen frases interesantes; pero no son una “Prueba de Dios”
    Yo siento y creo que Dios existe al igual que esa Energía que mueve todo el Universo; pero lo que más me impacta, es darme cuenta que puedo cambiar vicios por virtudes y crear cosas que no existen en la Naturaleza.

    Del hombre de las cavernas al actual, hay muchas diferencias y el Internet, ha provocado cambios en solo 30 años, que no se dieron en todos los siglos anteriores.
    Esta no es una réplica, sino un comentario para invitar a los lectores a tratar de perfeccionar ideas para acabar con la ignorancia y la miseria que hay en el mundo y así, PROBAR, convencer y convencernos de que existe un Dios lleno de Amor e Inteligencia.
    Lic. Alfonso Germán Arreola


Leave a comment

Aún no hay trackbacks.