Existe Dios? Existencia de Dios: preguntas, argumentos y testimonios

9Jul/110

CONFUSIÓN. ¿ES LO MISMO SEGUIR A CRISTO QUE A MAHOMA?

Confusión

Por Santiago Martín

La Razón (20/03/02)

Hace unos días, en una reunión de jóvenes en mi parroquia, una muchacha, magnífica profesional y muy buena cristiana, me preguntó si era verdad que todas las religiones eran iguales. Había llegado a la conclusión de que todas las religiones tienen idéntico valor, a través de todas se puede conseguir la salvación y en todas hay la misma dosis de verdad. Me alarmé. Quien afirmaba eso, sin ser plenamente consciente de lo que decía, no era un extraño a la comunidad católica, sino alguien que podría considerarse de la élite de la misma. Le pregunté que si le parecía lo mismo el cristianismo que un islam que, la semana pasada, había permitido que murieran abrasadas un grupo de niñas, en su colegio que estaba ardiendo, antes que dejarlas salir a la calle sin velo. Me dijo -defendiendo, para aumentar mi pasmo, al islam- que eso era porque los musulmanes de ahora no eran fieles a lo que enseñó Mahoma. «¿Qué sabes tú del islam? ¿Has leído el Corán? ¿Crees que sin tener ni idea de lo que hablas puedes considerarte más instruida en las enseñanzas de Mahoma que ellos, los especialistas, los que aseguran serle fieles y apoyan esas acciones?», le repuse.

Cuento esta historia porque es un primer resultado de la publicidad vertida tras el 11 de septiembre para no provocar una guerra de religión. Entonces se dijo hasta la saciedad que islam no es terrorismo y que los que justifican éste, en el fondo están en contra de aquél. Puede ser que sea así. Pero, desde luego, resulta significativo que donde hay presencia mayoritaria islámica no hay libertad, al menos para que los cristianos puedan llevar adelante su vida, incluida la evangelización y profesión abierta y pública de su fe.

No todo es lo mismo. No puede ser igual seguir a un líder como Cristo, que murió perdonando a sus enemigos, que seguir a otro que predicó y practicó la guerra santa. No es lo mismo ser discípulo de alguien que evitó que condenaran a la adúltera, que pertenecer a una religión en cuyo nombre están a punto de lapidar a la nigeriana Safiya. Pero habría que dar un paso más para salir de la confusión en que la publicidad nos está metiendo. ¿No habría que reformular, para aclarar las dudas de la gente, la afirmación de que todas las religiones valen igual para salvarse? ¿Se puede decir sin más que es igual bañarse en el Ganges o celebrar otros ritos de purificación que confesarse? En el nombre de los sencillos, lo pido, lo suplico.

© Copyright, 1999 La Razón C/Josefa Valcárcel 42, 28027 Madrid (España)

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