Existe Dios? Existencia de Dios: preguntas, argumentos y testimonios

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El secuestro cambia la perspectiva de la vida

Publicado por jorgellop en Marzo 27, 2009

Clara Rojas, abogada de 45 años, secuestrada junto con Ingrid Betancourt el 23 de febrero de 2002 y liberada el 10 de enero del año pasado, ha visitado Roma junto con su madre Clara González de Rojas y su hijo Emmanuel. El miércoles 11 de marzo, los tres estuvieron presentes en la audiencia general con el Papa Benedicto XVI.
En su cautiverio, como ella confiesa, su fe fue probada: cuando se enteraba del asesinato de otros compatriotas suyos que llevaban como ella años secuestrados, o cuando en medio de su cautiverio nació su hijo Emmanuel, de quien estuvo separada durante tres años.

Reproduzco parcialmente una entrevista aparecida en Zenit.
–Cuando estaba secuestrada, ¿Por qué optó por el camino de la fe?
–Clara Rojas: En el secuestro, cuando uno está solo, solamente le queda tocar las puertas de Dios. Me acordé de las bases católicas que tuve y a las que pude echar mano. El secuestro me permitió fortalecer mi fe en Dios y la puso a prueba a todos los niveles. Tuve muchas oportunidades de reflexionar, muchos momentos de paz y de tranquilidad, y eso me permitió orar, pedirle a mi Dios. Y creo que las oraciones tuvieron eco y llegaron a algún lado y finalmente gracias a esto se pudo hacer el milagro de encontrar la libertad y de encontrarme con mi hijo.
(…)
Después de tanto rezar, recibí bien la noticia de la liberación y no me sorprendió, lo di por hecho. Alisté mi equipaje, aunque no tenía muchas cosas. Dejé unas cosas que ya no me servían y viajé con lo mínimo. Algunos de los que estaban conmigo, no creían y me decían: “los guerrilleros ni siquiera le han confirmado que la van a liberar”. Pero yo en el fondo sabía que sí. Y era por mi fe en Dios y en la Virgen.
–Algunas personas en Colombia han criticado el hecho de que tanto usted como Ingrid hayan acudido a la fe en el secuestro. ¿Cree esto es un escape o es realmente un medio para fortalecer la esperanza?
–Clara Rojas: Yo respeto mucho las opiniones de las personas, quizá es porque ellos no han vivido una situación límite, como en mi caso particular. Cuando uno no tiene nada ni nadie que le pueda dar un apoyo, y cuando uno tiene una educación cristiana como la tuve yo, lo uno que tiene que hacer es echar mano de Dios Todopoderoso y aferrarse a esto para poder buscar una luz porque son momentos en los que uno ve total oscuridad, no sabe si lo van a liberar, no sabe si lo van a matar, y además se está solo.
De alguien tiene uno que agarrarse para poder sobrevivir. Nadie sabe en carne propia lo que eso significa. Para mí el secuestro constituyó una oportunidad de afianzar mi fe y le doy gracias a Dios, porque gracias a esa fe me mantuve viva. Si yo no hubiera pensado que existía Dios, que había una esperanza, y que siempre había una posibilidad de encontrar mi libertad, hubiera desfallecido en el primer momento.
Tuve esperanza gracias a que pude leer la Biblia en su integridad, gracias a que pude orar, gracias a que pude soñar. Recibí muchos mensajes de personas que decían que estaban rezando por mí y por la liberación de mi hijo, que me permitieron saber que la libertad podía ser una realidad. Me siento feliz de saber que gracias a la fe estoy viva. Eso lo comparto con la gente sobre todo en estas épocas en que aparentemente nadie cree nada. Les digo que la fe es una fuerza muy importante, no se ve pero mueve montañas.
Le voy a contar algo que viví estando secuestrada: A veces le cantaba a la Virgen canciones que había aprendido de niña y un día me trajeron la comida y uno de los guerrilleros me preguntó ¿usted a quién le canta? Y yo dije: “a Dios y a la Virgen y le estoy dando gracias a Dios de que estoy viva y de que puedo comer”. El guerrillero me respondió:  “Clara, pero, ¿usted cree que si Dios existiera usted estaría donde está?”. Yo le dije: “Dios es un papá. Es como cuando yo iba a cine y le decía a mi papá: ‘dame plata para ir a cine’. Yo le estoy pidiendo a Dios que me de la fortaleza para encontrar la libertad. Es alguien que nos puede dar un apoyo cuando creemos que esto es imposible”.
–¿Es la primera vez que viene a Roma?
–Clara Rojas: No. Creo que es mi cuarta vez. Vine en un momento con mi madre y mi abuela, cuando era muy niña, vimos al Papa Pablo VI. Esos son los recuerdos que siempre permanecen ahí. Había ido a la Fontana di Trevi, eché a monedita y dije que quería volver. Ayer hice lo mismo con mi hijo. Luego, más adelante, vine por trabajo un par de ocasiones. Volver con el paso de los años ha sido muy lindo.
(…)
–¿Cree que la fe le ha ayudado a perdonar a quienes la secuestraron y a quienes la separaron de su hijo?
–Clara Rojas: Claro que sí. Ahora estoy escribiendo un libro sobre mi experiencia en el secuestro. En éste  desarrollo el tema del perdón y me pregunto, “¿dónde me inculcaron la importancia de perdonar?”. Y pienso que esto viene de la fe. El perdón es importante no sólo para las personas que te hacen daño y que tú perdonas sino para ti mismo. Uno así no tiene una carga tan pesada de resentimiento y de odio. El perdón es un acto liberador que te permite vivir la vida y encontrar el sentido de la libertad de manera más tranquila y libre.

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