Existe Dios? Existencia de Dios: preguntas, argumentos y testimonios

7Abr/100

El universo y el hombre

El Universo es para el Hombre (tomado de feyrazon.org)

Daniel Iglesias Grèzes

Hace varios años me llamó la atención la siguiente afirmación, contenida al comienzo del programa de principios de un partido político ecologista uruguayo: "La Tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la Tierra". Intentaré poner de manifiesto que esa concepción, que lamentablemente se difunde cada día más, choca frontalmente contra la cosmovisión cristiana; porque la doctrina cristiana enseña exactamente lo contrario: El hombre no pertenece a la Tierra; la Tierra (con todos los seres animados e inanimados que la conforman) pertenece al hombre.

Ya en el siglo IV AC el gran Aristóteles descubrió que cada cosa tiene una causa eficiente (que la origina) y una causa final (a la cual tiende). Todo lo que es, es por algo y para algo. Este principio, que vale para cada cosa, vale también para el conjunto de todas las cosas. También el universo tiene una causa y un fin. Trataremos de hallar la finalidad o razón de ser del universo.

I. El Universo es para la vida.

Hace unos 15.000 millones de años ocurrió una gigantesca explosión (el Big Bang) que inició el devenir del universo material, el cual, desde entonces, se ha expandido continuamente. Ése fue el comienzo absoluto de la historia del mundo. La ciencia es incapaz de explicar el origen de la pequeñísima esfera, inmensamente densa y caliente, que contenía toda la materia y la energía del universo, y que explotó a la hora cero del mundo. El creyente, en cambio, conoce una explicación clara y sencilla: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra." (Génesis 1,1). El instante de la Gran Explosión es, con toda probabilidad, el momento en que Dios creó de la nada todo lo visible y lo invisible.

A lo largo de miles de millones de años, la materia del universo en expansión se fue enfriando; lentamente fueron surgiendo las galaxias, y luego las estrellas y los planetas. Nuestra galaxia (la Vía Láctea) nació unos mil millones de años después del Big Bang; nuestra estrella (el Sol) y nuestro planeta (la Tierra) nacieron juntos hace unos 4.500 millones de años.

El universo en expansión fue generando los distintos elementos químicos: Primero los más simples (hidrógeno y helio) y luego otros más complejos. Los elementos, al combinarse entre sí, fueron generando sustancias cada vez más complejas, hasta llegar a producir aminoácidos, compuestos esenciales para la vida. Por fin, hace tal vez 4.000 millones de años, en un oscuro rincón del universo (nuestra Tierra), que reunía las condiciones adecuadas, aparecieron las primeras formas de vida.

La mayoría de los creyentes piensa que ha sido necesaria una intervención especial de Dios para crear la vida, porque ésta no pudo surgir de la materia inerte (nadie puede dar lo que no tiene). Los materialistas, en cambio, sostienen que la vida fue generada espontáneamente, por medio de reacciones químicas que sólo fueron posibles en unas circunstancias determinadas, muy excepcionales. Nadie ha demostrado jamás que eso haya sucedido, por lo cual esa teoría no pasa de ser una especulación. Nunca se ha producido "artificialmente" ningún ser vivo, ni siquiera un virus, el más sencillo de los seres vivos. Todos los seres vivos que conocemos proceden de otros seres vivos, a través de una larguísima cadena cuyo origen desconoce la ciencia experimental.

Los seres vivos, aun siendo tan escasos, pequeños y frágiles, son las cosas más evolucionadas, complejas y valiosas del universo. Son en sí mismos superiores a la materia inerte. Al contemplar el vastísimo movimiento que comenzó con el Big Bang y culminó con la aparición de la vida sobre la Tierra, la razón humana llega casi inmediatamente a esta conclusión: La vida es la razón de ser del Universo. Ella explica todo lo anterior a ella y le da sentido.

La vida no es un producto casual y sin importancia de un juego cósmico caótico, incesante y absurdo. No es el resultado del choque de fuerzas ciegas, regidas meramente por las leyes del azar. Es el término, deliberadamente querido por el Creador, de un larguísimo proceso que respondió a las leyes naturales que Él, en su infinita sabiduría, dio a su creación. Y todo ese dilatado proceso que hizo posible la aparición de la vida fue guiado por la amorosa Providencia de Dios: "La tierra produjo vegetación: Hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien." (Génesis 1,12).

II. La vida es para el hombre.

Hace unos 3.800 millones de años apareció la vida en los océanos de la Tierra. Los primeros seres vivientes eran muy simples; probablemente eran semejantes a los virus. Pero desde su aparición sobre la Tierra la vida evolucionó constantemente en un sentido de complejidad creciente. Revisemos los pasos principales de esa lenta evolución ascendente:

· Hace 3.500 millones de años se formaron las primeras bacterias.

· Hace 1.400 millones de años surgieron los primeros protozoarios.

· Hace unos 800 millones de años existieron los primeros organismos multicelulares (esponjas, lombrices, medusas, etc.).

· Hace unos 500 millones de años aparecieron los vertebrados más antiguos (los peces ostracodermos).

· Entre 440 y 370 MAAC (millones de años AC) la vida llegó a la tierra firme. Primero las plantas, luego los artrópodos y finalmente los anfibios se adaptaron a la vida terrestre; y dejando el mar, invadieron la tierra.

· Hace unos 300 millones de años aparecieron los primeros reptiles, que dominaron la tierra hasta 65 MAAC, cuando se produjo la misteriosa extinción de los grandes reptiles (los dinosaurios).

· Hace quizás 200 millones de años aparecieron los primeros y más primitivos mamíferos, que eran del tamaño de los ratones. Cuando desaparecieron los dinosaurios comenzó la era del predominio de los mamíferos, que fueron aumentando de tamaño.

· Hace unos 60 millones de años surgieron los primeros primates. La evolución de los primates produjo el Ramapithecus alrededor de 14 MAAC.

· Hace al menos 4 millones de años aparecieron los primeros homínidos (los australopithecinos).

· Finalmente, hace 1.800.000 años surgió en África Oriental el Homo Habilis, capaz de utilizar y fabricar herramientas. La evolución del Homo Habilis generó sucesivamente el Homo Erectus (hace 1.500.000 años), el Homo sapiens (hace al menos 100.000 años) y el hombre moderno (hace unos 40.000 años).

Al surgir el hombre, aparició con él el pensamiento. El hombre es el único ser vivo que es consciente de sí mismo y por lo tanto es el único que puede disponer de sí mismo libremente.

Al contemplar el larguísimo proceso de evolución que terminó con la aparición del hombre y el pensamiento sobre la tierra, una conclusión se impone casi espontáneamente: El hombre es la razón de ser de la vida y del universo. Explica todo lo anterior a él y le da sentido.

III. El hombre, imagen de Dios y centro del cosmos.

La ciencia experimental ha demostrado que el origen del hombre ha tenido lugar por evolución biológica a partir de los primates, pero es incapaz de explicar el origen de la inteligencia y del libre albedrío del hombre, porque ambas facultades son espirituales.

El cristiano sabe cuál es el origen del hombre: Dios lo ha creado, infundiéndole un alma espiritual e inmortal. La creación del hombre por parte de Dios es compatible con la teoría de la evolución biológica, si ésta se mantiene dentro de sus justos límites, como explicación del origen material del cuerpo humano. Dios, en su admirable sabiduría, ha dado al mundo unas leyes naturales que incluyen la evolución biológica. De este modo Dios es el creador de todos los seres vivos, aunque no haya intervenido particularmente en la formación de cada especie vegetal y animal.

Por su cuerpo, el hombre se asemeja a los animales; pero por su espíritu, el hombre se eleva infinitamente por encima de todos los demás seres del Universo. Es el rey de la creación, intrínsecamente superior al resto de ella. El espíritu hace al hombre semejante a Dios, quien es puro espíritu, infinitamente inteligente y libre.

La Biblia nos enseña que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y que lo puso a cargo de la creación entera: "Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó. Y Dios los bendijo y les dijo: ``Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.´´" (Génesis 1,27-28).

El mundo está al servicio de los hombres. Tenemos el derecho-deber de usarlo, si bien con prudencia y sabiduría, para nuestra autorrealización como personas y como comunidad humana.

Sin embargo es necesario subrayar que el hombre no es el fin último del universo, puesto que Dios creó al hombre por amor, para que viviera eternamente en comunión con Él. Dios es el fin último del hombre y del universo. La cosmovisión cristiana está magníficamente resumida en esta fórmula de San Pablo: "Todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios." (Primera Corintios 3,22).

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