Existe Dios? Existencia de Dios: preguntas, argumentos y testimonios

13Mar/100

Existencia de Dios

Existencia de Dios

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La existencia de Dios ha sido objeto de argumentos a favor y en contra propuestos por filósofos, teólogos y otros pensadores. En terminología filosófica, los argumentos sobre la existencia de Dios se refieren a las escuelas de pensamiento sobre la epistemología de la ontología de Dios.

El debate sobre la existencia de Dios plantea muchas cuestiones filosóficas. Un problema básico es que no existe una definición universalmente aceptada de Dios. Algunas definiciones de la existencia de Dios no son tan específicas como para permitir decir que sea cierto que algo que existe se ajusta a la definición; en marcado contraste, hay otras sugerencias que las definiciones son en sí contradictorias.

Los argumentos en favor de la existencia de Dios suelen incluir cuestiones metafísicas, empíricas y subjetivas. Las alegaciones en contra suelen incluir cuestiones empíricas y razonamientos deductivos o inductivos.

Aunque hace tiempo, buena parte del mundo académico occidental veía la cuestión de la existencia de Dios como un tema intocable o un pseudoproblema, esta cuestión ha vuelto a suscitar debates vivos en filosofía. Se ha llegado a escribir: «En el mundo académico, Dios no está muerto [en referencia a la muerte de Dios descrita por Nietzsche]: volvió a la vida a finales de los años sesenta».[1]

También es un tema álgido en la cultura popular.[2]

Contenido

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Aspectos filosóficos y religiosos [editar]

Definición de la existencia de Dios [editar]

Artículo principal: Dios
Artículo principal: Deidad
Artículo principal: Ontología

En la cultura occidental, desde la Edad Media, el término «dios» normalmente se refiere a un concepto monoteísta de un ser supremo, diferente de cualquier otro ser. El teísmo clásico afirma que Dios posee toda posible perfección, incluyendo cualidades tales como la omnisciencia, la omnipotencia, y la total benevolencia. Por supuesto que esta definición no es la única posible definición de Dios. Otros enfoques filosóficos, lógicamente, toman una simple definición de Dios como «motor inmóvil» o «causa incausada»,[3] o «el creador definitivo»[4] o «un ser superior al cual nada puede ser concebido»[5] a partir de lo cual se pueden deducir sus propieades clásicas.[6] Por el contrario, el panteísmo no cree en un Dios personal. Por ejemplo, Spinoza y sus seguidores filosóficos (por ejemplo, Einstein) utilizan el término «Dios» en un sentido filosófico particular, para significar, aproximadamente, la sustancia o principios esenciales de la naturaleza.[7]

En la rama del hinduismo denominada advaita vedanta, la realidad se considera en última instancia un único ser, ajeno a la cualidades y al cambio, llamado nirguna Brahman (‘Bráhman sin cualidades’), que se supone más allá de la comprensión humana ordinaria; siendo el mundo que normalmente percibimos, compuesto de pluralidad de objetos, provocado por las consecuencias de nuestras acciones. La filosofía advaita introduce el concepto de saguna Brahman (‘Bráhman con cualidades’) o Ishvará como una manera de referirse a ese Brahman ante el pueblo.[8] A este Ishvará sí se le atribuyen cualidades tales como la omnisciencia, la omnipotencia y la benevolencia.

Las religiones politeístas utilizan la palabra «dios» para múltiples seres con diversos grados de poder y habilidades, que en relatos como los de la mitología grecorromana (Homero, Hesíodo, Virgilio, Ovidio) aparecen antropomorfizados, con vicios y virtudes humanas (luchando, engañando, discutiendo, etc.).

¿Se puede demostrar la existencia de Dios? [editar]

Dentro de las posturas Teístas a favor de ello, el Catecismo de la Iglesia Católica, siguiendo la tradición tomista y la definición dogmática del Primer Concilio Vaticano, postulan que en la doctrina de la Iglesia Católica, la existencia de Dios ya ha sido racionalmente demostrada; indicando que las pruebas de la existencia de Dios estarían presentes en las Cinco Vías de santo Tomás de Aquino.

Siguiendo la fe cristiana, los filósofos y teólogos distinguen dos formas de conocer a Dios:

  • Doctrinas procedentes de Revelaciones especiales que surgen fundamentalmente de la fe en revelaciones inspiradas por Dios, incluyendo la vida de Cristo, pero que no pueden ser probadas ni previstas sólo por la razón, tales como la doctrina de la Trinidad y de la Encarnación.
  • Doctrinas procedentes de la Revelación general, es decir exclusivamente de la razón obteniendo conclusiones basadas en observaciones relativamente obvias del mundo y de uno mismo.

Muchas otras confesiones cristianas comparten el punto de vista de que la existencia de Dios puede ser demostrada sin recurrir a la revelación. Los católicos sostienen que el argumento puede ser conocido por todos, incluso sin ninguna revelación divina, ya que es anterior a la cristiandad. San Pablo utilizó este argumento al insistir en que los paganos no tenían excusa, argumentando que «desde la creación del mundo, la invisible naturaleza de Dios —es decir, su poder eterno y divinidad— se han percibido claramente en las cosas que han sido hechas. (Citado de la biblia; Romanos 1:20).

La carga de la prueba [editar]

En el tema de la existencia de Dios, se presenta la carga de la prueba, la cual corresponde a quienes la afirman; ya que la exigencia contraria (pedir probar la inexistencia de dios), sería una imposibilidad lógica, que en terminología jurídica se denominan prueba diabólica. Querer pedir o demostrar la inexistencia de Dios tiene tan poco sentido como querer probar la inexistencia de cualquier otra cosa. La inexistencia, sin más, no se puede probar; por lo que decir que no existe pruebas de su inexistencia, no sería prueba de su existencia.

Argumentos sobre su existencia [editar]

Argumentos en favor de la existencia de Dios [editar]

  • El argumento cosmológico sostiene que hubo una «primera causa», o «motor» que es identificado como Dios.
  • Las cinco vías de Tomás de Aquino, que aprovecha argumentaciones de Aristóteles y Platón, algunas tan compartidas como la quinta, sobre el orden en el mundo, que llega hasta Voltaire, a su modo: «Hay Dios, porque no hay reloj sin relojero».
  • El argumento teleológico sostiene que el orden del universo y su complejidad se explican mejor por referencia a un Dios Creador (argumento similar al del creacionismo o el diseño inteligente contra el evolucionismo darwinista).[9]
  • El argumento ontológico, a diferencia de los demás, es apriorístico, es decir, se trata de una demostración en la que no interviene ningún factor de la realidad. Se basa en argumentos acerca de un «ser mayor que el cual no puede ser pensado». Fue enunciado por primera vez por Avicena y San Anselmo: "Todos, incluso aquellos que niegan la existencia de Dios, tienen en su mente la noción de Dios; en efecto, si no la tuvieran, no entenderían lo que dicen cuando afirman que no existe. Ahora bien, esa noción es la del ser más alla del cual no cabe ni siquiera concebir algo más perfecto. Pues bien, ése ser perfectísimo ha de existir necesariamente, pues, de no ser así, cualquier cosa que existiera sería más perfecta que Él y eso sería contradictorio. Por lo tanto, es necesario que Dios exista." Rechazado por Tomás de Aquino, Roger Bacon, Hume y Kant, entre otros, pero admitido por Descartes, Gödel y Hegel, entre otros. Kant demostró que definir algo incluso como un ser necesario (Dios), no implica su existencia. Alvin Plantinga formula este argumento para demostrar que, si es lógicamente posible para Dios (un ser necesario) existir, Dios existe.[10]
  • El problema cuerpo-mente sugiere que la relación de la conciencia con la materia se entiende mejor en términos de la existencia de Dios.
  • Los argumentos que sostienen que alguna cualidad física observada en el universo es de una importancia fundamental y no un epifenómeno (como la justicia, la belleza, el amor o la experiencia religiosa) defienden el teísmo frente al materialismo.
  • El argumento antrópico sugiere que un hecho básico, como nuestra propia existencia, se explica mejor por la existencia de Dios.
  • El argumento moral sostiene que la existencia objetiva de la moralidad depende de la existencia de Dios.
  • El argumento trascendental sugiere que lógica, ciencia, ética, y otras cosas que son tomadas en serio, dejarían de ser tomadas en serio o perderían sentido en ausencia de Dios; y que en última instancia, los argumentos ateos deben refutarse a sí mismos si se insiste con rigurosa coherencia.
  • La doctrina de la voluntad de creer del filósofo pragmático William James es un intento de demostrar a Dios, mostrando que la aprobación del teísmo como una hipótesis «funciona» en la vida de un creyente. Esta doctrina depende en gran medida de la teoría pragmática de la verdad de James, donde las creencias son probadas por la forma en que funcionan después de que son adoptadas, en vez de por pruebas anteriores a la conversión (una forma del método hipotético deductivo).
  • Argumentos basados en la reivindicación de milagros específicos atribuidos a Dios asociados con acontecimientos o personajes históricos.
  • El argumento del consenso universal: la creencia en Dios o en el mundo sobrenatural arranca del paleolítico (suelen interpretarse de ese modo distintas manifestaciones espirituales de la cultura material, desde los rituales de enterramiento hasta el arte paleolítico) y llega hasta hoy mismo (se han calculado cifras de más del 80% de la población mundial como creyente en alguna religión).

Argumentos en contra de la creencia en Dios [editar]

Cada uno de los siguientes argumentos tiene por objeto mostrar que las características que describen y/o definen a Dios (o dioses), posiblemente no existen (al carecer intrínsecamente de sentido, ser contradictorio, o estar en contradicción con hechos científicos o históricos conocidos), o que no hay suficientes razones para creer en él o ellos. No obstante, algunos de estos razonamientos se refieren a una definición específica de Dios; ya que no todas las religiones definen a Dios de igual forma.

Argumentos empíricos [editar]

Los argumentos empíricos dependen de datos empíricos para demostrar sus conclusiones.

  • El argumento de la inconsistencia de las revelaciones se opone a la existencia de la deidad llamada de Dios, tal como se describe en los libros sagrados (tales como el Tanaj judío, la Biblia cristiana o el Corán islámico) mediante la identificación de contradicciones aparentes entre las distintas escrituras, dentro de una misma escritura, o entre la escritura y los hechos conocidos. Para ser eficaz, este argumento requiere el de la inerrancia bíblica o la confrontación el registro de la escritura con el Dios que esta describe.
  • El argumento del incrédulo se opone a la existencia de un Dios omnipotente que quiera que los seres humanos crean en él, ya que la simple existencia de seres humanos que no lo hacen, demuestra su incapacidad de lograrlo. Esta es la aplicación empírica (dado que la existencia de incrédulos es un hecho observable) de una paradoja lógica denominada Paradoja de Russell o del barbero, que puede expresarse también en términos aparentemente teológicos: «Si el Dios omnipotente existe, ¿podría crear un peso tan pesado que ni él pudiera levantar? Tanto si puede como si no puede, no existiría un Dios omnipotente». Realmente, Bertrand Russell no buscaba ninguna trascendencia teológica o atea a su paradoja, sino que la usó como ejemplo de contradicción o reducción al absurdo de la teoría de conjuntos de Cantor y Frege.[11]
  • El argumento de parsimonia (o aplicación del principio de la navaja de Occam) sostiene que, dado que teorías naturales (es decir, que no recurren a lo sobrenatural) explican adecuadamente el desarrollo de la religión y la creencia en los dioses,[12] la existencia real de tales agentes sobrenaturales es superflua y puede prescindirse de ella a no ser que se demuestre su necesidad para la explicación del fenómeno religioso.

Conclusiones [editar]

Las conclusiones sobre la existencia de Dios se dividen en numerosos ejes, dependerá de la persona y sus creencias, y de su pertenencia dentro de una gran variedad de clasificaciones perpendiculares. Así, el teísmo y el ateísmo hacen referencia a la creencia en favor o en contra de la existencia de Dios; mientras que el agnosticismo hace referencia a la posibilidad de conocer la existencia de Dios, y el apateísmo hace referencia a las creencias sobre la coherencia conceptual de Dios.

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