Existe Dios? Existencia de Dios: preguntas, argumentos y testimonios

9Jul/110

Objeciones contra la existencia de Dios (2)

En esta segunda parte del artículo plantearé otras dos objeciones usuales contra la existencia de Dios. Si bien ambas podrían ser consideradas como casos particulares de la “objeción lógica” (tratada en el numeral 3 de la primera parte), ameritan ser analizadas en detalle.

7) ¿Dios puede auto-aniquilarse?

Presentación: ¿Dios puede aniquilarse a Sí mismo? Si puede hacerlo, entonces Dios puede no ser y por lo tanto no es un Ser necesario; si no puede hacerlo, entonces hay algo que Dios no puede hacer y por lo tanto no es un Ser omnipotente. Por lo tanto, Dios no es necesario y omnipotente a la vez. O sea, no existe un Dios con los atributos del Dios de los cristianos. En suma, Dios no existe.

Refutación: Con respecto a cualquier ente X podemos plantear las siguientes tres preguntas:
• La pregunta acerca de su existencia: ¿X es o no es?
• La pregunta acerca de su posibilidad: ¿X puede ser o no puede ser?
• La pregunta acerca de su contingencia: ¿X puede no ser o no puede no ser?

Es fácil ver que cualquier ente puede ser clasificado en principio en una de las siguientes cuatro categorías (que luego reduciré a tres):
• Los entes que son y pueden no ser (entes contingentes).
• Los entes que son y no pueden no ser (entes necesarios).
• Los entes que no son y pueden ser (entes posibles en sentido estricto).
• Los entes que no son y no pueden ser (entes imposibles).

Nótese que, con respecto a los entes que son (contingentes o necesarios), la pregunta acerca de su posibilidad no aporta nada nuevo. Si un ente es, entonces puede ser. Análogamente, con respecto a los entes que no son (posibles o imposibles), la pregunta acerca de su contingencia no aporta nada nuevo. Si un ente no es, entonces puede no ser.

Nótese además que es posible simplificar las definiciones de los entes necesarios y de los entes imposibles: si un ente no puede no ser, entonces es; si un ente no puede ser, entonces no es. Por lo tanto los entes necesarios son aquellos que no pueden no ser y los entes imposibles son aquellos que no pueden ser.

Por consiguiente, los entes que pueden ser (entes posibles en sentido amplio) se dividen en entes que son (entes existentes) y entes que pueden ser y no son (entes posibles en sentido estricto). Los entes existentes se dividen a su vez en entes contingentes y entes necesarios. La filosofía tomista demuestra que existe un único ente necesario (Dios) y que todos los demás entes existentes son contingentes y creados por Dios.

Un ente puede ser si su esencia no implica contradicción. Los centauros y los unicornios son entes posibles (en sentido estricto) porque no existen, pero pueden existir, porque sus respectivas esencias no implican contradicción. Por lo tanto podrían existir en el futuro si Dios quisiere crearlos o podrían haber existido en el pasado si Dios hubiese querido crearlos.

Un ente no puede ser si su esencia implica contradicción. Un círculo cuadrado es un ente imposible porque no existe ni puede existir, dado que su misma esencia implica una contradicción. El principio de no-contradicción rige en cualquier mundo posible. Otro ejemplo de ente imposible: una posición del juego de ajedrez en la cual falte uno de los dos reyes. Una posición así es imposible porque contradice las reglas del ajedrez; si se da, entonces no se trata de ajedrez, sino de algún otro juego. En definitiva, los “entes imposibles” ni siquiera son entes, porque no son ni pueden ser. Son ideas absurdas, propiamente inconcebibles; es decir, son “nada".

Después de este breve análisis ontológico, estamos en condiciones de refutar la objeción planteada al principio. Dios no puede aniquilarse a Sí mismo, porque es el Ser necesario. Sin embargo, esto no implica que Dios no sea omnipotente, porque no hay “algo” que Dios no pueda hacer. La absurda idea de la auto-aniquilación de Dios no es “algo", sino que es “nada". Dios no puede hacer que algo que no puede ser sea, porque entonces ese “algo” podría ser y -a la vez y en el mismo sentido- no podría ser, lo cual es contradictorio. Dios puede crear cualquier ente posible de la nada, pero no puede hacer que la nada sea, porque la nada no es. Si la nada fuera, no sería “nada” sino “algo", es decir, no sería lo que es, lo cual es absurdo.

La omnipotencia de Dios abarca todo el ámbito de lo posible en sentido amplio (lo que puede ser) y excluye sólo el ámbito de lo imposible (lo que no puede ser porque es en sí mismo contradictorio). Esta exclusión, como es obvio, no limita en modo alguno la omnipotencia divina, porque lo excluido equivale a la nada.

8. ¿Quién creó a Dios?

Presentación: La doctrina cristiana acerca de Dios creador del mundo es inconsistente. A partir del principio de que todo ente tiene una causa, los cristianos deducen que el mundo ha sido creado por Dios. Pero entonces, ¿quién creó a Dios? Frente a esta pregunta sólo caben tres respuestas posibles, todas ellas inadmisibles:

• Dios fue creado por otro ser distinto de Él. En este caso Dios no sería el Ser Supremo de la religión cristiana.
• Dios se creó a Sí mismo. Esto es absurdo, porque nadie puede crearse a sí mismo.
• La creación de Dios es un misterio sobrenatural, incomprensible para el hombre. Esto equivale a eludir arbitrariamente la dificultad que supone dar una respuesta racional a la cuestión.

(Según los que plantean esta objeción, la respuesta cristiana oscilaría entre la segunda y la tercera alternativas).

De esto se deduce que la noción de Dios es absurda, por lo cual Dios no existe.

Refutación: Las pruebas clásicas de la existencia de Dios (las “cinco vías” de Santo Tomás de Aquino) están basadas en dos principios metafísicos evidentes: el principio de razón de ser y el principio de causalidad. Ninguno de ambos afirma que “todo ente tiene una causa", como suponen los objetantes. De hecho, la proposición “todo ente tiene una causa” es falsa.

Según el principio de razón de ser, todo ente (incluso Dios) tiene una razón de ser. Un ente puede tener su razón de ser en sí mismo o en otro ente. Si un ente tiene su razón de ser en otro ente (su causa) entonces es causado (por definición). Si un ente tiene su razón de ser en sí mismo, entonces no tiene ni necesita tener una causa. En este caso es incausado (por definición).

Según el principio de causalidad, en cambio, todo ente contingente tiene una causa.

Es fácil demostrar que:
• Todo ente incausado es necesario y todo ente necesario es incausado.
• Todo ente causado es contingente y todo ente contingente es causado.

Cada una de las “cinco vías” parte de un dato de la experiencia: existen entes con características tales que denotan su contingencia. A partir de este dato, aplicando sistemáticamente el principio metafísico de causalidad y excluyendo una regresión infinita en la sucesión de causas actualmente subordinadas, se deduce que existe un Ser necesario, al que llamamos “Dios", y que es la Causa Primera de todo ente contingente. Se demuestra además que este Dios es el Ser absoluto, el Ser que existe por Sí mismo, el Ser cuya existencia coincide con su esencia, que es único, que es el Creador del mundo, etc.

Dado que Dios es el Ser necesario, es también el Ser incausado. Puesto que Dios no es contingente, no se le puede aplicar el principio de causalidad. Dios no tiene ni necesita una causa porque existe por Sí mismo. Él es su propia razón de ser. Por lo mismo, es también el Ser increado.

Ahora podemos apreciar que la pregunta “¿Quién creó a Dios?” (o su versión más filosófica: “¿Cuál es la causa del ser de Dios?") admite una cuarta respuesta posible, la verdadera respuesta cristiana: Nada ni nadie creó a Dios ni causó el ser de Dios, porque Dios es el Ser incausado e increado.

Es verdad que Dios no pudo crearse a Sí mismo ni ser la causa de su propio ser (causa sui). La auto-creación y la auto-causación son conceptos contradictorios, absurdos. En términos tomistas, estos conceptos suponen que un mismo ente podría ser, a la vez y en el mismo sentido, un ser en acto y un ser en potencia, lo cual es imposible. Jean-Paul Sartre se equivocó totalmente al creer que la noción de Dios como causa sui era propia de la teología escolástica medieval. Él ignoraba que esta noción provenía de la teología racionalista del siglo XVII.

También es verdad que debemos dar una respuesta racional a la objeción presentada y no escudarnos en el misterio de Dios para eludirla. Pero la respuesta correcta no es que Dios fue creado quién sabe cómo, sino que no fue creado ni necesitó ser creado.

La pregunta-objeción “¿Quién creó a Dios?” (tan clásica y tan infantil a la vez) supone una profunda incomprensión de la teología cristiana. Quien objeta esto ni siquiera ha comenzado a comprender el significado cristiano de la palabra “Dios".

Daniel Iglesias Grèzes

El presente artículo es una versión retocada de: Daniel Iglesias Grèzes, Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica, Montevideo 2008, 3ª edición, Capítulo 2 – Objeciones contra la existencia de Dios, pp. 30-38.

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