Dios no está “fuera” del mundo
Esquema habitual de la relación Dios y el mundo
Cuando pensamos en la relación entre Dios y el mundo, tenemos una imagen en la cabeza: en un
lado, el Universo material, y en el otro, fuera de él, Dios. Unos consideran que Dios mira el mundo y a
los hombres con cariño. Otros piensan que Dios se desentiende del mundo. Pero todos tenemos esta
imagen genérica en la cabeza: Dios está fuera del mundo. En realidad, esta imagen es un puro error
mental.
No hay un “fuera del mundo”
Dios no está “fuera” del mundo, por la simple razón de que no hay un “fuera”. Fuera y dentro son lugares
respecto de otro lugar material. Y el conjunto de los lugares reales es el conjunto del Universo material.
La expresión “fuera del mundo”, en realidad, no tiene sentido, no se refiere a nada real. Lo que nos pasa
es que, ingenuamente, nos imaginamos otro espacio fuera del espacio material. Una especie de espacio
vacío fuera del Universo. Pero eso no existe. Es algo puramente imaginario.
No hay un límite del Universo
El conjunto de los sitios reales está constituido por el Universo material. Ser espacial, tener partes, es
una característica interna de la materia física. Y el Universo tiene una cantidad de materia y energía
finita. Muy grande, en parte desconocida, pero finita: hay una cantidad concreta de materia, no una
cantidad infinita. Pero, por otro lado, no hay nada “fuera”, nada que lo limite. No hay ningún lugar del
Universo donde podamos decir –Aquí se acaba. El Universo material es, por tanto, finito, pero ilimitado.
Espacios finitos e ilimitados
A primera vista, parece contradictorio: si algo es finito, tiene que ser limitado. Los matemáticos y
físicos saben bien que esto no es cierto. Pero también nosotros vemos, todos los días, espacios finitos
e ilimitados.
Una línea recta, si mide un metro, empieza y acaba: tiene límites. Pero una circunferencia de un metro
no empieza ni acaba, es un espacio cerrado, finito e ilimitado.
Una superficie plana de 1 m
2 tiene límites. Una superficie esférica de 1 m2 es finita pero ilimitada. Lomismo sucede con los espacios de tres dimensiones. Los matemáticos lo tienen claro, a nosotros nos
resulta difícil de entender.
Nosotros “vemos” la curvatura en la n+1 dimensión, pero la curvatura es interna, está en la n dimensión
de un espacio. Por eso no podemos recubrir una esfera con un papel plano. Y no podemos hacer un
planisferio de la Tierra, lo fragmentamos en gajos.
Dios no está fuera del mundo
El Universo es curvo. Sabemos que se distiende internamente, sin un “fuera” al que ir. Y eso genera
curvatura interna. Todo esto nos permite entender que no es contradictorio que el espacio real del
Universo sea finito e ilimitado. Y podemos entender que nuestra imagen ingenua de la relación entre
Dios y el mundo es necesariamente falsa. Dios no está fuera del mundo, porque ese fuera no existe.