Existe Dios? Existencia de Dios: preguntas, argumentos y testimonios

28Nov/100

Existencia de Dios (El Argumento de la Contingencia)- William Lane Craig en español

20Nov/101

Argumento sobre la existencia de Dios a partir del “carácter espacial” del Universo

Autor: Pablo

En mi libro "Dios, un reto para la razón" expuse seis argumentos sobre la existencia de Dios a partir de la pura razón. En ese libro no se recoge el argumento que ahora expongo, el motivo es su originalidad y el momento tardío en que se me ocurrió, pues ya el libro estaba camino de la imprenta. Ahora me parece oportuno darlo a conocer y, según la crítica que reciba, incluirlo en la siguiente edición del libro.

Paso a exponerlo:

A Dios no se le puede buscar en el Universo por la sencilla razón de

13Nov/100

El ser necesario no puede ser la materia

(Ideas tomadas de Claude Tresmontant)

Me parece oportuno resumir unas ideas muy claras de Tresmontant[1]sobre la imposibilidad de que la materia ser el ser necesario.

Comenzaré con algunas consideraciones sobre el ser necesario, para después señalar tres razones por las que tal ser necesario no puede ser el Universo: Se trata del principio del Universo, de su evolución y de su fin.

Toma como punto de partida a Parménides para afirmar que «el ser no ha empezado», que existe

13Nov/100

Limitaciones de la tercera vía de Santo Tomás

Esta vía, como el argumento ontológico, trata sobre la existencia del ser necesario, pero lo hace siguiendo otro camino, pues toma como punto de partida el ser contingente para concluir la existencia del ser necesario. Es tal su sencillez que se puede resumir diciendo que «si algo es, es porque existe un ser necesario». La existencia de algo necesario es aceptado por todos los filósofos, ya que si tal ser no existiera, alguna vez

13Nov/100

Objeciones a la primera vía de Sto. Tomás

A lo largo de la historia hay una tradición de filósofos que se inspiran en el movimiento para demostrar la existencia de Dios. Santo Tomás de Aquino, fiel a esa tradición, expone este argumento en tres de sus obras: en la Suma Teológica, en la Suma contra Gentiles y en el Compendio de Teología. En la Summa Theologica la desarrolla del siguiente modo:

La primera y más clara (vía para acceder a Dios) se funda en el movimiento. Es innegable

13Nov/100

Consideraciones sobre la Cuarta Vía de Santo Tomás

Me parece llegado el momento de refrirme a la Cuarta Vía de santo Tomas, sobre los grados del ser, que no veo, tal como está formuladaa, que sea concluyente.

Dice así:

"La cuarta vía se toma de los grados que se encuentran en las cosas. Efectivamente, se encuentran en las cosas algo mas o menos bueno, mas o menos verdadero, mas o menos noble, e igualmente de otros cosas semejantes. Pero el más y el menos se dicen de diversas cosas según se aproximen de diverso modo a algo que es máximamente, como es más cálido lo que más se aproxima a lo máximamente cálido. Por tanto, existe algo

5Abr/100

Un resumen sobre Evolución y Creación. Y la opinión de un Nobel.

29Mar/100

Padre Jozo – Medjugorje – El mensaje de la Virgen María 2

29Mar/101

¿Existe realmente Dios?

Quien busca la verdad

busca a Dios,

aunque no lo sepa.

Edith Stein

Una constante en la historia de los pueblos

El pensamiento de Dios ronda la mente del hombre desde tiempo inmemorial. Aparece con terca insistencia en todos los lugares y todos los tiempos, hasta en las civilizaciones más arcaicas y aisladas de las que se ha tenido conocimiento. No hay ningún pueblo ni período de la humanidad sin religión. Es algo que ha acompañado

28Mar/100

“Entender el silencio de Dios eterno”

"Entender el silencio de Dios eterno"

José Ramón Ayllón, Arvo, 1.VII.02
Y Dios como si nada         Un niño judío, Elie Wiesel, llegó una noche a un campo de exterminio y más tarde escribió lo siguiente: "No lejos de nosotros, de un foso subían llamas gigantescas. Estaban quemando algo. Un camión se acercó al foso y descargo su carga: ¡eran niños! Sí, lo vi con mis propios ojos. No podía creerlo. Tenia que ser una pesadilla. Me mordí los labios para comprobar que estaba vivo y despierto. ¿Cómo era posible que se quemara a hombres, a niños, y que el mundo callara? No podía ser verdad. Jamás olvidaré esa primera noche en el campo, que hizo de mi vida una larga noche bajo siete vueltas de llave. Jamás olvidaré esa humareda y esas caras de los niños que vi convertirse en humo. Jamás olvidaré esos instantes que asesinaron a mi Dios y a mi alma, y que dieron a mis sueños el rostro del desierto. Jamás olvidaré ese silencio nocturno que me quitó para siempre las ganas de vivir."
Rebeldía inmensa         Aquel niño judío no pudo entender el silencio del Dios eterno en el que creía, del Señor del Universo, del Todopoderoso y Terrible. Tampoco pudo entender la plegaria sabática de los demás prisioneros. "Todas mis fibras se rebelaban. ¿Lo alabaría yo porque había hecho quemar a millares de niños en las fosas? ¿Porque hacia funcionar seis crematorios noche y día? ¿porque en su omnipotencia había creado Auschwitz, Birkenau, Buna y tantas fábricas de la muerte?"
Podría evitar el mal         Un Dios todopoderoso y bueno, ¿podía crear un mundo sin mal. Si no podía, no es todopoderoso; si podía, le falta bondad. Estamos ante el dilema clásico, desde Confucio hasta Voltaire; la existencia del mal y del sufrimiento es el principal obstáculo para la fe en Dios, y el argumento más importante en favor del ateísmo. Los hombres niegan a Dios porque observan que el mal triunfa, porque experimentan sufrimientos sin sentido. Sin embargo, la fe en Dios y en los dioses nació porque los hombres sufrían y sentían la necesidad de liberarse del mal. La existencia del mal se convierte en prueba de la existencia de Dios cuando provoca el descontento de este mundo y orienta a los hombres hacia otro mundo distinto. Los sofistas fueron los primeros en apreciar ese fundamento empírico de la conciencia religiosa.
Existencia del mal personal         Es oportuno volver a las palabras de Zeus y recordar que no es decente echar sobre Dios la responsabilidad de nuestros crímenes. Pero nos gustaría preguntarle por qué se ha concedido a los hombres la enorme libertad de torturar a sus semejantes; nos gustaría preguntar como Shakespeare, por qué el alma humana, que a veces lleva tanta belleza, tanta bondad, tanta savia de nobleza, puede ser el nido de los instintos más deshumanizados. Quizá sirva como respuesta la que ofrece Jean-Marie Lustiger, otro muchacho judío con una historia similar: "Yo tenía la sensación de que nos hundíamos en un abismo infernal, en una injusticia monstruosa. Hay en la experiencia humana abismos de maldad que la razón no puede ni siquiera calificar. Buenos virajes hacia lo irracional, donde las causas no están en proporción con los efectos. Y los hombres que encarnan esa maldad parecen pobres actores, porque el mal que sale de ellos les excede infinitamente. Son peleles, títeres insignificantes de un mal absoluto que los desborda. Y el rostro que se oculta no es el suyo es el de Satán. Sólo así se explica que una civilización que desea la razón y la justicia caiga en todo lo contrario: en la aniquilación y en el absurdo absoluto".
Dios en el "banquillo"         Los dos adolescentes se salvaron de la barbarie nazi. Medio siglo después, a Wiesel le concedían el Premio Nobel de la Paz y Lustiger se convertía en arzobispo de París. La respuesta de Lustiger no es original. Desde antiguo, la magnitud del mal hace intuir, junto con un Dios bueno, la existencia de un principio maligno con poderes sobrehumanos. Pero, si el Dios bueno es todopoderoso, aparece como último responsable del triunfo del mal, al menos por no impedirlo. Sumergida en el mal, la historia humana se convierte a veces en un juicio a Dios, en su acusación por parte del hombre. Hay épocas en las que la opinión pública sienta a Dios en el banquillo; ya sucedió en el siglo de Voltaire, y sucede ahora. El periodista Vittorio Messori interpela al papa, representante y defensor del Dios bíblico: "¿Cómo se puede confiar en un Dios que se supone Padre misericordioso, a la vista del sufrimiento, de la injusticia, de la enfermedad, de la muerte, que parecen dominar la gran Historia del mundo y la pequeña historia cotidiana de cada uno de nosotros?"
La muerte de Cristo soluciona el problema         La contestación del Pontífice es de una radicalidad proporcionada a la magnitud del problema: "el Dios bíblico entregó a su Hijo a la muerte en la cruz. ¿Podía justificarse de otro modo ante la sufriente historia humana? ¿No es una prueba de solidaridad con el hombre que sufre? El hecho de que Cristo haya permanecido clavado en la cruz hasta el final, el hecho de que sobre la cruz haya podido decir como todos los que sufren: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", ha quedado en la historia del hombre como el argumento más fuerte. "Si no hubiera existido esa agonía en la cruz –dice Juan Pablo II–, la verdad de que Dios es Amor estaría por demostrar."
Desde Homero         Cuando Ulises regresa a Ítaca –su patria–, se presenta disfrazado ante su porquero Eumeo con aspecto de anciano harapiento. Eumeo no le reconoce, pero se compadece y le acoge con hospitalidad. Ulises lo agradece de veras y el porquero le explica que "no es santo deshonrar a un extraño ni aunque viniera uno más miserable que tú, pues todos los forasteros y mendigos son de Zeus". Desde Homero, la referencia a la Divinidad se ve como indispensable para dotar al hombre de inviolabilidad. El Libro Eterno, más explícito, define al hombre como hijo de Dios, y sabemos que cualquier otra definición rebaja peligrosamente su dignidad. Si ser considerado hijo de Dios no siempre ha sido suficiente para proteger al hombre, ser mero animal racional o animal social es dar demasiadas facilidades para pisotearlo.