Existe Dios? Existencia de Dios: preguntas, argumentos y testimonios

5Abr/100

Testimonio de los atentados del 11 M: Dios llena todos los espacios

En Alfa y Omega publica el testimonio de una señora que tiene 36 años, un hijo de 7 y otro de 5. Era investigadora farmacéutica, antes de que el atentado del 11-M la tuviera meses al borde de la muerte y le dejase graves secuelas que le impiden trabajar.

Tuvo que volver a aprender a hablar, a leer, a escribir, a andar… Pero en todo momento sintió que Dios estaba con ella.

Siempre he sido practicante, desde pequeña. Antes de que me pasara todo esto, estaba en un grupo católico que se llama la Legión de María. Y era una persona de acción. Solía ayudar a personas con problemas: deficientes, ancianos… Lo que hiciera falta. Siempre te crees que tienes mucha fe hasta que la vida te da este zarpazo. Y entonces es cuando verdaderamente te das cuenta de que sin Dios no puedes hacer nada. Hay momentos muy duros. Cuando estuve en la unidad de enfermos críticos y recuperé la consciencia, sólo oía por un oído, no veía por el lado derecho, no me podía mover y no podía hablar porque tenía hecha una traqueotomía. Y, sin embargo, aunque yo oía a los médicos que decían: «No sale», no tuve miedo, porque Dios llena todos los espacios. Y como llena todos los espacios, tu vida tiene sentido, ¡más que nunca! Lo único que decía es: Mira, Señor, ya no puedo más; he luchado todo lo que he podido y ya no puedo más. Perdóname por aquellas cosas en las que no estuve a la altura. Y, sobre todo, me encantaría ser como el buen ladrón y verte. Cuando ya sentí que me moría, hubo algo en mi interior que me decía: «Esther, todavía no. Tienes que luchar».

Al final, yo era la que más grave estaba en la unidad, y fui la primera que pudo subir a planta. Desde entonces, estuve mucho tiempo preguntándome:

Señor, ¿qué quieres de mí? Y quiero decir a todo el mundo que siempre tenemos que tener los oídos bien abiertos para escuchar qué es lo que espera Él de nosotros. Hace poco he empezado a dar catequesis, algo que hacía hace ya muchos años y que, por falta de tiempo, había tenido que dejar de hacer.

Ahora, como ya no trabajo porque no me dejan debido a las secuelas del atentado –una minusvalía del 77%–, tengo un grupo de 11 niños y soy feliz, soy inmensamente feliz porque disfruto a pleno pulmón con las cosas pequeñas de cada día. Es increíble la oportunidad que me ha dado Dios de seguir adelante a pesar de todo. Tienes el privilegio tremendo del toque de atención en el corazón. Él me ha dado la oportunidad de seguir adelante. También podía haber dado la espalda a Dios, pero Él no me dejó.

Así que, mil gracias. 

Esther Sáez

¿Te gustó este artículo?

¡Suscríbete a nuestro feed RSS!

Comentarios (0) Trackbacks (0)

Aún no hay comentarios.


Leave a comment

Aún no hay trackbacks.